El whisky japonés se ha convertido en uno de los más apreciados del mundo, recibiendo numerosos reconocimientos y premios internacionales durante la última década. Y no solo eso, seguro que al hablar del buen destilado japonés te viene a la memoria un rostro, un actor que en 2003 lanzó a la fama todavía más una casa como es Suntory. Hablamos de Bill Murray en “Lost in translation“.

Después de más de dos décadas desde su exposición en la gran pantalla, veamos qué es lo que tan especial al whisky japonés para ser uno de los más demandados del mundo y cómo ha adquirido un estilo propio y original que lo diferencia de los whiskys convencionales a los que estamos más acostumbrados.

Whisky yamazaki japonés

El whisky japonés y sus orígenes

El whisky nipón nació como una imitación casi exacta del escocés, como la gran mayoría. Con el paso de los años y la evolución de las técnicas empleadas en su fabricación ha conseguido crear su propio sello de calidad. Un distintivo original que lo diferencia completamente de los whiskys más clásicos y europeos.

Uno de los secretos del whisky japonés es su elaboración, que incluye características que lo dotan de un aroma y sabor únicos e inconfundibles. Algunas de estas características más diferenciadoras son:

  • Las destilerías japonesas suelen encontrarse a una gran altitud, por lo que la temperatura de fermentación de la cebada es menor, pudiéndose extraer de ella muchos más aromas.
  • La cebada utilizada para elaborar los whiskys japoneses viene en su mayor parte de Escocia. La mayoría de los demás países productores utilizan cebada de varias procedencias distintas.
  • Las destilerías japonesas están ubicadas en las inmediaciones de fuentes de agua pura. La calidad del agua, componente principal del whisky, es uno de los secretos del éxito del whisky japonés.

Conoce las mejores versiones de Whisky nipón

Si estás pensando en comprobar por ti mismo los encantos del whisky japonés, estas son algunas variedades por la que puedes empezar y que te recomendamos probar en Bodega El Barril. Presta mucha atención y no hagas como Bill, no necesitas irte a Tokio para saborear uno de los mejores elixires del mundo: