Hemos escuchado muchas veces para describir a una persona que mejora con los años como el buen vino. Otros presumen de guardar entre sus tesoros un whisky de, por ejemplo, 12 años de antigúedad. ¿Qué ocurre realmente con las bebidas alcohólicas?. ¿Tienen fecha de caducidad?.

Caducidad de las bebidas alcohólicas

Parece pues, que cuantos más años tenga una bebida alcohólica mayor será su calidad. Sin embargo, si nos fijamos en las latas de cerveza o en los vinos de mesa que podemos comprar en los supermercados nos daremos cuenta de que están etiquetados con una fecha de caducidad.

¿Por qué ocurre esto?. ¿Cuál es la diferencia entre unas bebidas alcohólicas y otras?

La diferencia está en los grados

La clave para diferenciar si una bebida alcohólica caduca o no está en la cantidad de alcohol que contiene.

Las bebidas de baja graduación están obligadas por ley a llevar una fecha de caducidad en sus envases. Entre estas bebidas se encuentran las cervezas y la sidra.

Con el paso del tiempo, estas bebidas pueden perder sabor y textura. No deberían causar ningún daño, pero es recomendable respetar las fechas de consumo marcadas.

La norma de los 10 grados

La normativa europea establece que las bebidas con una graduación del 10% o más en volumen de alcohol no tienen que señalar ninguna fecha de caducidad en sus envases. Es el caso del whisky, el ron, la ginebra o el tequila.

Esta es la razón por la cuál unas bebidas llevan fecha de caducidad y otras no.

Es cierto que en ocasiones nos encontramos con una botella de vino que tiene un sabor extraño, y alguien nos dice que el vino está «picado». Esto no quiere decir que el vino haya caducado. Este fenómeno está relacionado con la conservación, ya que el vino debe estar correctamente cerrado para que no le afecte ningún agente exterior.

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